Ya lo decía la canción. Los domingos por la tarde es la mayor/ de mis aficiones/ Me gusta el fútbol... Y yo reconozco que me gusta el fútbol. Pese a que mi padre no ha sido nunca aficionado, la influencia de mis tíos maternos y mis primos me convirtieron en forofo de este deporte desde pequeño. El fútbol me ha hecho feliz, me ha entristecido (nunca me ha dado por llorar, la verdad) y me ha permitido compartir experiencias con amigos y conocer a mucha gente durante mi (breve y poco fructífera) etapa como jugador.
Yo crecí coleccionando los cromos de Vicente del Bosque, Valdano, Camacho, Víctor, Calderé, Lineker, Gordillo, Calderón, Dassaev, Bengoechea, Mágico González, N'Kono... Apenas había un par de partidos televisados a la semana: los del miércoles de Copa de Europa (me sigue gustando más ese nombre que el actual de Champios League) y el del sábado en La 2 (o después en Canal Sur). La gente se pasaba la tarde del domingo pegada al transistor y con la quiniela en la mano para comprobar si los 14 lo sacaban de pobre y después te peleabas en tu casa para que te dejasen ver los resúmenes de Estudio Estadio...
Pero todo esto ha cambiado. Y yo creo que a peor. El fútbol se ha convertido en un espectáculo en el que el dinero prima incluso por encima de valores esenciales como la deportividad, el sacrificio y la humildad. El negocio ha fagocitado por completo al deporte en sí y cada día vemos nuevos ejemplos de cómo la profesionalización y la irrupción de las multinacionales en el negocio siguen hundiendo en el barro lo que antes era un deporte.
Sé que muchos se aferrarán a los logros conseguidos y satisfacciones proporcionadas en las últimas décadas por nuestros clubes y también al quinquenio glorioso de nuestra Selección. Yo he gritado y saltado como loco por todos estos triunfos. De hecho, la final de la Copa del Mundo la vi y celebré en El Cairo, en mi último día de Luna de Miel y jamás lo olvidaré. Pero eso no hace más que extender la cortina de humo que envuelve a este negocio con una serie de oscuras lagunas a su alrededor.
El deporte es salud, valores de superación, compañerismo,
esfuerzo, disciplina... Eso debe ser lo que se transmita a los niños y niñas que lo
siguen cada día. Ellos deben aprender que el deporte es nobleza y no la
batalla campal (dentro y fuera del terreno de juego) en la que se ha
convertido cada partido. Mal ejemplo dan los mayores (como casi siempre)
en un escaparate como el que ofrece cada partido, con centenares de
medios de comunicación presentes. Pero todo esto se olvida con un
partido benéfico en Navidad...
Los clubes profesionales son Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Todos menos cuatro: el Real Madrid, Athletic de Bilbao, FC Barcelona y Osasuna. Este sistema puesto en marcha a finales del pasado siglo intentó organizar y controlar el festín generalizado, desde el punto de vista económico, que era en esos momentos el fútbol de elite. La deuda de los equipos con sus trabajadores (no sólo jugadores) eran tremendas. Tanto o más que sus deudas con Hacienda o la Seguridad Social. Es decir, con todos los españoles. Pero dos décadas después, esta medida de las SAD ha sido yerma.
Las deudas siguen siendo cada año mayor. Hablamos de unos 4.000 millones de euros a trabajadores, proveedores, Hacienda y a la Seguridad Social. Es curioso. Si un empresario cualquiera en España tiene una deuda con la Administración (no hace falta llegar a los 4.000 millones de euros, sino mucho menos) tiene un serio problema. Además de los embargos judiciales,visitas de inspectores o bloqueos de cuentas corrientes no puede aspirar un contrato público. Y no siempre estas deudas son por despilfarro, como en el caso del fútbol, sino por la maldita morosidad.
Pero aquí no importa que los clubes de fútbol profesionales estén endeudados hasta las cejas. La gente sólo quiere ver cada domingo al equipo de sus amores ganar. Y si es posible, que su eterno rival pierda. Nadie pone el grito en el cielo en estas sociedades anónimas deportivas fraudulentas. Ningún organismo competente da un paso adelante para frenar esta situación que va camino de una difícil situación.
Mientras, las pequeñas y medianas empresas, generadoras de empleo y riqueza, se desangran y encuentran demasiada incomprensión a la hora de negociar con la Administración (claro ejemplo: la obligación de adelantar un IVA facturado pero que no se ha cobrado). Otros han tenido (y tienen todavía) puente de plata para gastar lo que no tienen o ponen al sector público entre la espada y la pared para que la masa enfervorecida de aficionados no castigue en las urnas a éste u otro partido político por no apoyar a su equipo en un momento de necesidad. ¿Necesidad? Creo que desde hace unos cuántos años hay familias más que necesitadas en España. Pero incluso muchos de sus miembros se preocupan más de los problemas de los jugadores de su equipo que de su propia situación.
¿No será que tenemos lo que queremos?
La Fuente del Concejo es un espacio abierto a la opinión y al debate, como lo eran los antiguos lavaderos públicos en los que el blanco retornaba a la ropa con la fusión mágica del jabón de sosa casero, las manos, mucha maña y paciencia. Esta página quiere homenajear a esos foros cívicos que perdieron pujanza a mediados del pasado siglo XX y que son símbolo del esfuerzo y trabajo denodado de generaciones de mujeres.
domingo, 22 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
Cayetano
Menuda ha liado Cayetano Martínez de Irujo. El gran Jordi Évole y su programa 'Salvados' quiso hacer una reflexión sobre la infame acusación realizada por el burgués acomodado en el Ritz Durán i Lleida (CiU) en la que aseguraba sin ningún tapujo (y con poco conocimiento de causa) que los andaluces subsidiados con el Plan de Empleo Rural (PER) se gastanan esos 400 euros en el bar mientras que los agricultores catalanes no podían recolectar sus cosechas por la nula rentabilidad del producto.
¡La madre que te parió hijomíodemialma! Hay que ser mentiroso y ruín para lanzar una estupidez de este tipo ante la opinión pública. Eso sí, a buen seguro que regaló los oídos a su electorado conservador. Y como dijo Maquiavelo 500 años antes: "El fin justifica los medios". O lo que es lo mismo: 'Todo por el escaño' (que ya le hemos cogío gustito...).
Pues la jugada del Follonero le salió redonda. Su propuesta para contraponer la visión que ofreció el político catalán sobre la realidad del campo andaluz lo trajo hasta la Andalucía profunda, la de los grandes latifundios de secano en los que se sigue trabajando para llevar un jornal a casa. Ahí pudo conocer el equipo de 'Salvados' (y trasldar a su numerosa audiencia) la otra cara de la moneda. La de la gente que trabaja de sol a sol por un salario que apenas llega a cubrir sus necesidades y que le permite, posteriormente, acceder a la ayuda pública del PER para complementar los meses en los que la ausencia de faena los lleva al paro forzoso.
Hasta ahí todo bien. Pero en estas que aparece el 'caballero medieval' Cayetano y empieza a soltar barbaridades sobre la nula productividad generalizada del jornalero andaluz, el escaso ímpetu de sus jóvenes por progresar, el perjuicio de los subsidios para el desarrollo de esta tierra, el sobrecito con beneficios que le gustaría entregar a sus trabajadores tal y como hacía su padre...
No voy a entrar a valorar lo que ya todo el mundo se ha hartado en criticar: los anacrónicos planteamientos de esta persona cuyos títulos no son precisamente académicos. Huelga decir que la dignidad del ser humano está por encima de cualquier planteamiento en esta línea, pero hay un trasfondo de interés que el ruido provocado no ha permitido ver y que se diluye pese a su trascendencia.
No es cierto que quien recibe el PER se gaste el dinero en el bar. Pero tampoco se puede negar que el fraude en torno al PER y quienes lo reciben es una realidad latente en el mundo rural andaluz. Y, a menudo, propiciado también por administraciones locales para recoger futuros favores en forma de votos.
No creo que nadie se eche las manos a la cabeza por esto que digo. Son reales y conocidos (en muchos casos) los ejemplos de falsificación de las peonadas para conseguir el subsidio sin haber hecho méritos para obtenerlo. Y esta práctica censurable y delicitva ha dado lugar a una generación de estómagos agradecidos que han instaurado el 'chanchullo' como medio de vida. Algo parecido sucede con quienes cobran el subsidio del desempleo y aprovechan este tiempo en el que deberían formarse y buscar trabajo para realizar las típicas 'chapuzas' con las que ganar algo más de dinero. Como muchos reconocen, ganan más así que trabajando... Vaya panorama.
Este germen cancerígeno para la economía está instaurado en Andalucía (y en otros puntos de España, pero hablo de lo que tengo más cerca). La falta de salidas profesionales en el mundo rural y el temor a su despoblación ha obligado a las administraciones en las últimas décadas a invertir ingentes cantidades de dinero en proyectos de formación de dudosa valía. Talleres de Empleo, Casas de Oficio, Módulos formativos... todas estas iniciativas no son más que parches temporales para que quienes participan como alumnos 'maten' el tiempo cobrando un salario durante unos meses y se garanticen algo de 'paro' después. Sólo un reducto minúsculo de sus participantes, quienes de verdad tienen inquietudes, llega a encontrar trabajo estable en alguna de las actividades para las que ha sido formado.
Personalmente considero que el problema hay que atajarlo con anterioridad. Es decir, antes de que los jóvenes de 16 años abandonen la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), cuando ya son conscientes de que el dinero no cae del cielo (ni crece en el monedero de mamá) y conocen el sistema y cómo aprovecharlo para obtener ayudas sociales de cualquier tipo sin necesidad de trabajar. Que tomando cervezas y fumando porros se está mejor que madrugando y trabajando...
Es necesario educar a los jóvenes desde pequeños en la necesidad de valerse por sí mismo, de crear, de desarrollarse como personas también desde el ámbito laboral. Hay que fomentar, desde el colegio y con materias específicas, el espíritu emprendedor y la crítica ante lo que para mi generación llega a ser algo normal: que el fraude en torno al desempleo es parte de nuestro día a día y con él tenemos que convivir. Pero ya va siendo hora de que se dé un golpe sobre la mesa y se frene esta situación.
Yo soy defensor del Estado del bienestar, pero mis impuestos (los que pago puntualmente y sin saltarme nada para evitar problemas con Hacienda) no pueden ser la bolsa que subvenciona a una importante legión de 'vividores' de todas las edades que, literalmente, se están riendo del Sistema de solidaridad con el más desfavorecido, que no con el más listo.
Capítulo aparte merece la generación de andaluces mejor formada de nuestra historia que no encuentra un puesto de trabajo digno. Pero como siempre digo, eso es harina de otro costal y me gustaría tratarlo en otra entrada.
Hay que inculcar en las nuevas generaciones la necesidad de la valía y el esfuerzo como base del sacrificio. El mismo eslogan que lleva el Valencia Basket en sus camisetas. Esa cultura del sacrificio para la consecución de una meta no ha calado, lamentablemente, en una amplia capa de la sociedad andaluza que yo conozco. Aquí sólo pensamos en la subvención. En vivir tranquilos y cubrir el mes como quien cubre un expediente de forma obligada.
El problema es que aquí nos quedamos con la crítica simpática realizada al 'señorito' Cayetano por gente como Manu Sánchez o la foto que se hicieron Diego Cañamero y Juan Manuel Sánchez Gordillo, los históricos líderes jornaleros, con el susodicho en su propia finca, un cuidado lavado de imagen que ha proporcionado al hijo de la Duquesa el titular que quería dar: ahora en Andalucía somos los mejores, los más guapos, los más trabajadores y los más listos... y así nos luce el pelo.
¡La madre que te parió hijomíodemialma! Hay que ser mentiroso y ruín para lanzar una estupidez de este tipo ante la opinión pública. Eso sí, a buen seguro que regaló los oídos a su electorado conservador. Y como dijo Maquiavelo 500 años antes: "El fin justifica los medios". O lo que es lo mismo: 'Todo por el escaño' (que ya le hemos cogío gustito...).
Pues la jugada del Follonero le salió redonda. Su propuesta para contraponer la visión que ofreció el político catalán sobre la realidad del campo andaluz lo trajo hasta la Andalucía profunda, la de los grandes latifundios de secano en los que se sigue trabajando para llevar un jornal a casa. Ahí pudo conocer el equipo de 'Salvados' (y trasldar a su numerosa audiencia) la otra cara de la moneda. La de la gente que trabaja de sol a sol por un salario que apenas llega a cubrir sus necesidades y que le permite, posteriormente, acceder a la ayuda pública del PER para complementar los meses en los que la ausencia de faena los lleva al paro forzoso.
Hasta ahí todo bien. Pero en estas que aparece el 'caballero medieval' Cayetano y empieza a soltar barbaridades sobre la nula productividad generalizada del jornalero andaluz, el escaso ímpetu de sus jóvenes por progresar, el perjuicio de los subsidios para el desarrollo de esta tierra, el sobrecito con beneficios que le gustaría entregar a sus trabajadores tal y como hacía su padre...
No voy a entrar a valorar lo que ya todo el mundo se ha hartado en criticar: los anacrónicos planteamientos de esta persona cuyos títulos no son precisamente académicos. Huelga decir que la dignidad del ser humano está por encima de cualquier planteamiento en esta línea, pero hay un trasfondo de interés que el ruido provocado no ha permitido ver y que se diluye pese a su trascendencia.
No es cierto que quien recibe el PER se gaste el dinero en el bar. Pero tampoco se puede negar que el fraude en torno al PER y quienes lo reciben es una realidad latente en el mundo rural andaluz. Y, a menudo, propiciado también por administraciones locales para recoger futuros favores en forma de votos.
No creo que nadie se eche las manos a la cabeza por esto que digo. Son reales y conocidos (en muchos casos) los ejemplos de falsificación de las peonadas para conseguir el subsidio sin haber hecho méritos para obtenerlo. Y esta práctica censurable y delicitva ha dado lugar a una generación de estómagos agradecidos que han instaurado el 'chanchullo' como medio de vida. Algo parecido sucede con quienes cobran el subsidio del desempleo y aprovechan este tiempo en el que deberían formarse y buscar trabajo para realizar las típicas 'chapuzas' con las que ganar algo más de dinero. Como muchos reconocen, ganan más así que trabajando... Vaya panorama.
Este germen cancerígeno para la economía está instaurado en Andalucía (y en otros puntos de España, pero hablo de lo que tengo más cerca). La falta de salidas profesionales en el mundo rural y el temor a su despoblación ha obligado a las administraciones en las últimas décadas a invertir ingentes cantidades de dinero en proyectos de formación de dudosa valía. Talleres de Empleo, Casas de Oficio, Módulos formativos... todas estas iniciativas no son más que parches temporales para que quienes participan como alumnos 'maten' el tiempo cobrando un salario durante unos meses y se garanticen algo de 'paro' después. Sólo un reducto minúsculo de sus participantes, quienes de verdad tienen inquietudes, llega a encontrar trabajo estable en alguna de las actividades para las que ha sido formado.
Personalmente considero que el problema hay que atajarlo con anterioridad. Es decir, antes de que los jóvenes de 16 años abandonen la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), cuando ya son conscientes de que el dinero no cae del cielo (ni crece en el monedero de mamá) y conocen el sistema y cómo aprovecharlo para obtener ayudas sociales de cualquier tipo sin necesidad de trabajar. Que tomando cervezas y fumando porros se está mejor que madrugando y trabajando...
Es necesario educar a los jóvenes desde pequeños en la necesidad de valerse por sí mismo, de crear, de desarrollarse como personas también desde el ámbito laboral. Hay que fomentar, desde el colegio y con materias específicas, el espíritu emprendedor y la crítica ante lo que para mi generación llega a ser algo normal: que el fraude en torno al desempleo es parte de nuestro día a día y con él tenemos que convivir. Pero ya va siendo hora de que se dé un golpe sobre la mesa y se frene esta situación.
Yo soy defensor del Estado del bienestar, pero mis impuestos (los que pago puntualmente y sin saltarme nada para evitar problemas con Hacienda) no pueden ser la bolsa que subvenciona a una importante legión de 'vividores' de todas las edades que, literalmente, se están riendo del Sistema de solidaridad con el más desfavorecido, que no con el más listo.
Capítulo aparte merece la generación de andaluces mejor formada de nuestra historia que no encuentra un puesto de trabajo digno. Pero como siempre digo, eso es harina de otro costal y me gustaría tratarlo en otra entrada.
Hay que inculcar en las nuevas generaciones la necesidad de la valía y el esfuerzo como base del sacrificio. El mismo eslogan que lleva el Valencia Basket en sus camisetas. Esa cultura del sacrificio para la consecución de una meta no ha calado, lamentablemente, en una amplia capa de la sociedad andaluza que yo conozco. Aquí sólo pensamos en la subvención. En vivir tranquilos y cubrir el mes como quien cubre un expediente de forma obligada.
El problema es que aquí nos quedamos con la crítica simpática realizada al 'señorito' Cayetano por gente como Manu Sánchez o la foto que se hicieron Diego Cañamero y Juan Manuel Sánchez Gordillo, los históricos líderes jornaleros, con el susodicho en su propia finca, un cuidado lavado de imagen que ha proporcionado al hijo de la Duquesa el titular que quería dar: ahora en Andalucía somos los mejores, los más guapos, los más trabajadores y los más listos... y así nos luce el pelo.
lunes, 9 de enero de 2012
Carta abierta al amigo moroso
Estimado deudor:
Permíteme que me dirija a tí a través de este soporte bloguero tras las innumerables llamadas que he realizado a todos los números que me distes y que conservo en la lustrosa tarjeta de visita que me entregastes el nefasto día que llamaste a mi puerta. Bueno, llamadas a esos números y a todos los que ido consiguiendo por mi cuenta una vez que ya controlastes mi número de móvil y fijo habitual y sencillamente no atendías a mis requerimientos... A esto tenemos que unir correos electrónicos, mensajes dejados a tu secretaria/demás trabajadores para que tuvieses el simple detalle de devolver la llamada. Pero nada. Que no ha habido forma.
¿Quién me iba a decir a mí que tus constantes loas a nuestro trabajo y buenas referencias que tenías y con las que me adulastes al principio se iban a tornar en un calvario como éste? Qué iluso fui al confiar en tu palabra y en el simple hecho de querer sacar adelante un proyecto con el que tú has quedado 'de dulce' ante tus clientes / vecinos / jefes mientras que yo sigo esperando el abono legítimo del trabajo realizado.
Pero no puede ser.
- ¿Eso está todavía pendiente? Debe ser un error de la niña de Administración... (pobre muchacha, todas las culpas a ella)
- Yo eso te lo he pagado seguro. Mira bien porque yo dí la orden... (ya, ya, pero aquí no ha llegado nada...)
- De esas cosas yo no sé ná. Eso lo lleva mi mujer... (¡balones fuera!)
- Pásate cuando quieras y lo liquidamos... (Pero si estoy harto de ir a verte y no estás nunca¡¡¡¡)
- Lo sé, lo sé... En cuanto junte algo de dinero te voy liquidando... (y mientras tanto ves como su nivel de vida - aparentemente- no cae)
- Este mes ya no puede ser... ha venido 'tal' y le he pagado a él... (¿seguro?)
En fin. Que mi catálogo de excusas absurdas e inverosímiles sigue creciendo y mi deuda sigue ahí pendiente. Deuda que, lógicamente, yo he tenido que liquidar con mi proveedor, por lo que ya no sólo soy tu acreedor, sino que me he convertido en patrocinador oficial de tal o cual actividad/evento/publicación... Mira tú por donde que ya estoy a los niveles de El Corte Inglés, Endesa o Repsol...
Y así día tras día. Cuando tengo la suerte (por llamarlo de alguna forma) de encontrarme contigo en un acto público o en la calle no sé si sonreirte o simplemente cogerte por las solapas y zarandearte para decirte claramente:
- ¡Qué pasa! ¿Sabes quién soy, verdad? No, pues con tu actitud e ineptitud estás jugando con el pan de mi familia y, sinceramente, eso no se lo permito a tí ni a nadie¡¡¡
Pero antes de que saque mis manos de los bolsillos tú vuelves con la retahíla de excusas (ver más arriba, siguen siendo las mismas siempre o derivadas de esta raíz inicial) y me vuelves a pedir más tiempo... Tiempo. Más tiempo. El tiempo a mí me asfixia. Yo puedo esperar, pero sería interesante escuchar esas peticiones en el despacho de Emilio Botín. Probablemente las carcajadas se oirían en todo el edificio.
Y así seguimos. Tú cambias de proveedor y vas dejando más ronchas por doquier. O si no, el dinero que llega de la subvención tal para cubrir mi deuda te lo gastas en otra partida diferente para tapar otro agujero pendiente. Al final es una estafa piramidal. Y estás cogido por las pelotas sin poder hacer nada más que esperar.
Pos nada. Seguiremos esperando. Como le dijo el perro al hueso: "Tú, duro. Yo, tiempo". Pero no olvides que tu ineptitud y falta de escrúpulos te ha convertido para mí en un auténtico ladrón. Ladrón de ilusiones. Ladrón del bienestar de mi familia. Y ladrón de un trabajo realizado con esmero y dedicación que no merecías.
Seguiremos en contacto. Al menos hasta que la liquidación de la deuda nos separe (para siempre).
Siempre cordial (por obligación),
Tu acreedor.
lunes, 2 de enero de 2012
Olor a jazmín
(A la memoria de mi abuela Anunciación,
probablemente, la persona más buena que jamás conoceré)
Siempre que huelo a jazmín me acuerdo de mi abuela Anunciación. Cuando llegaba la época en la que los jazmineros florecían y se llenaban de sus pequeños luceros inmaculados ella aprovechaba para poner en práctica un ritual propio del ingenio popular que inundaba con su profundo perfume cualquier casa humilde. El proceso era (y sigue siendo) sumamente sencillo: el jazmín recogido y transportado con cuidado (incluso en la palma de la mano) se ponía en un plato o pequeño cuenco (un cenicero vacío y limpio, por ejemplo) en el que se depositaba un poco de agua y se dejaba reposar. El olor intenso del jazmín sobre el agua garantizaba el perfumado de cualquier estancia durante unos días. Días en los que uno veía consumirse la flor blanca y se cuestionaba sobre quién habría enseñado a mi abuela ese original truco casero.
Quienes me conocen (y a quienes no, ahora se lo digo) saben que soy un gran defensor de los valores del mundo rural y de su gente. De la sabiduría popular y de la valía de aquellos que con muy poco fueron (y todavía son) capaces de sacar adelante a muchos. Si algún valor me transmitió mi abuela durante los treinta años que vivió en casa fue la importancia de la honradez y del servicio a los demás sin esperar nada a cambio. A la larga, esa ayuda siempre se transforma en respeto y reconocimiento a la talla humana, algo que hoy día parece olvidado por muchos.
Tengo que reconocer que los primeros apuntes que tengo para escribir esta entrada tienen varios meses de vida. Por aquel entonces, la falta de talla humana se centraba en aquellos directivos de banca que, tras su nefasta gestión y la necesidad de ayudas públicas, habían cobrado jugosas jubilaciones por su 'eficiente' paso al frente de ésta o aquélla entidad... En esos días recordaba a mi abuela y a toda una generación de españoles que vivieron una Guerra y una dura posguerra con carestía y necesidades y que, pese a esa precaria situación, no olvidaron sus principios de honradez, trabajo y ayuda a los demás. Pero como mi padre siempre dice (y puede que haya repetido ya en más de una ocasión): "En este país el listo vive del tonto y el tonto, de su trabajo".
Y así fue en aquellos días. Mucho revuelo social. Muchas críticas incluso de los gobernantes del equipo de Zapatero y de todos los agentes sociales... Pero la millonada, a la buchaca de cada uno, que aquí todo se olvida o se tapa con otro escándalo.
Cuando ya estábamos guardando en el cajón esta caradura de unos cuantos ahora nos llega el yerno del Rey a darnos nuevas lecciones de cómo trincar sin escrúpulos y sin importar lo que representas. Lo de Urdangarín es de traca. Utilizando su posición como miembro de la Casa Real hacía (presuntos) negocios con Administraciones públicas (dejaremos a un lado de qué signo político eran, porque no creo que sea relevante aunque sí curioso...) para embolsarse millonadas por labores de asesoramiento y otros trabajos varios...
A lo que hemos llegado... Lo que Santiago Carrillo no supo hacer en plena Transición lo va a conseguir el ex jugador del FCB de balonmano. En algunos foros y numerosos twitteros se habla ya del servicio de Iñaki Urdangarín a la causa de la III República. El Rey se apresura para sacar a la luz (después de 30 años...) las cuentas ¿públicas? de la Casa Real. O lo que es lo mismo, qué es lo que hace con el dinero que todos le pagamos con nuestros impuestos y cuánto se lleva al año. Los políticos de los grupos mayoritarios se apresuran a arropar la figura del Monarca que incluso le dio algo de chicha a su discurso navideño para desmarcarse de la actitud 'poco leal' de su yerno...
Pero aquí lo que hay es una cara dura generalizada de todos abrumadora. ¿Me quieren hacer creer que nadie en Zarzuela sabía que Urdangarín estaba trincando utilizando su posición dentro de la realeza? Vamos, que fue casual su traslado a Wachintón con toda su familia para trabajar... ¿dónde? en un McDonalds, en un Pizza Hut? Nooooooo: En Telefónica y por una pasta gansa... ¡qué estrecheces pasará el hombre para sacar adelante a sus cuatro hijos! Lastimitamedamireusté.
Nos quieren engañar como a chinos. Esto demuestra como la corrupción también reside en la cúspide del Estado, que está viendo como el yerno se va a cargar el chiringuito y va a dejar al Príncipe Felipe sin trabajo... Todo esto nos demuestra también como ya uno no puede fiarse de nadie y menos de quien representa una institución anquilosada en el pasado y basada en el derecho divino. O si no, que alguien me diga dónde hacerme del temario para las oposiciones de rey... Pero esto es harina de otro costal y lo trataremos en otra ocasión.
Como decía al principio, cuando huelo a jazmín me acuerdo de mi añorada abuela Anunciación. Recuerdo su trabajo constante y preocupación por todos antes que por ella misma. Sus valores de respeto y de ayuda al prójimo... Y por contra, veo a este grupo de personas instauradas en las esferas altas del poder (algunos de forma permanente) que están a años luz de estos valores de mi abuela y de la mayoría de quienes conforman la base social de este país. Si quienes deben velar por los intereses públicos, por los ahorros de toda una vida (vaya jeta también la de Ruiz-Mateos, por cierto) o simplemente deben representar a todo un país con honradez y limpieza demuestran su falta de talla moral y/o se ríen de quienes sufragamos todo este chiringuito con nuestros impuestos, ¿cómo puede haber personas que todavía se cuestionen que algo está fallando seriamente en este sistema que tenemos en España?
Está claro que algo debe cambiar. Y se debe empezar por arriba.
Os dejo con un enlace a un descubrimiento que he tenido hace unas semanas. La gran Amalia Rodrigues, la Reina del Fado y representante de un país al que todavía hay gente que mira con un incomprensible desprecio. Pobres... no saben todo lo que se están perdiendo.
PD: Una última cosa y que nadie se ha atrevido hasta el momento a cuestionarse (o no ha podido públicamente): ¿Qué opina de todo este follón la Infanta Cristina, esposa del (presunto) trincón de Urdangarín?
Nuevos propósitos para 2012
Cuesta trabajo incluso escribir este título... ¿2012? Joé, si hace no mucho estábamos enfrascados en los estragos que supondría el temido 'Efecto 2000' en muchos de nuestros electrodomésticos... En fin. Después de mucho mirar a otro lado ha llegado el momento de darle un nuevo empuje a este blog que comenzó sin ninguna pretensión. Sólo con la única intención de plasmar en algún sitio mís ideas personales y mi visión particular sobre algunos acontecimientos globales.
Mi falta de continuidad ha sido un lastre que pretendo dejar atrás en un año que, por lo pronto, se presenta apasionante desde el punto de vista personal y profesional. Si todo marcha como debe, Teresa y yo seremos padres de mellizos. Eso será en julio. No sé si tendré mucho tiempo después para dedicar a este espacio aunque antes debo pensar en tratar de que estos meses que quedan por delante sirvan para que aquellos que habéis dedicado parte de vuestro tiempo en leer lo que pienso sigáis encontrando interesante aquello que dejo por aquí.
Ya tengo algunas ideas en mente. En los próximos días las iré dejando por mi Fuente del Concejo. Mientras tanto, Feliz Año nuevo a tod@s y mucho ánimo para este complicado 2012 que muchos quieren dejar atrás ya... Entre todos saldremos adelante de esta difícil situación en la que unos pocos nos metieron por pura avaricia y de la que no saldremos sin ser conscientes de que las cosas TIENEN QUE CAMBIAR.
Estaremos en contacto ; )
sábado, 13 de agosto de 2011
Mercados y visitas pastorales
Arde Londres. Berlusconi tiene que claudicar y dar paso a profundas reformas para frenar la herida que amenaza con desangrar a Italia, la séptima potencia mundial. Francia ve como se pone en tela de juicio su capacidad para afrontar la deuda contraída. E incluso Estados Unidos ha visto su nota rebajada… (la que dan estas agencias a las que se teme más que a la Gestapo).
Algo se mueve. Tiempos de cambio y de reajuste. Drásticas medidas (aunque todavía no suficientes) para frenar la caída en picado de un sistema económico que no da más de sí. Que sigue exprimiendo los recursos existentes y en el que, como dice el refrán popular: el rico siempre es más rico y el pobre, más pobre.
Yo sigo pensando que estamos en la antesala de una revolución social similar a la vivida en el mayo del 68. Los disturbios de Londres no son más que un aviso que corrobora que los pasos dados por el 15 M y sus indignados en España son sólo la punta de un iceberg que sigue saliendo a la superficie. Y en el que el transatlántico de lujo que es el sistema económico actual se está encallando. ¿No será esto un caso similar al hundimiento del ostentoso Titanic?
Pero está claro que cada uno ve lo que quiere. O lo que le interesa. El Gobierno británico sopesa la posibilidad de restringir el uso de las redes sociales para evitar la propagación de los disturbios en Londres y otras ciudades del país. Seguimos sin enterarnos de nada. No vemos más allá de la superficie. Que el problema no es que la gente provoque disturbios. Sino qué origina ese malestar y esos altercados. Caso aparte es la legión de delincuentes que aprovechan ese río revuelto para hacer botín en establecimientos o los simples gamberros que disfrutan con el destrozo gratuito. Pero ése no es el germen de este movimiento popular. Y los de arriba siguen sin enterarse.
Esta situación me recuerda a la que leí hace unos meses en la prensa tras la marcha del embajador israelí de España. Raphael Schutz dio por concluida su etapa diplomática afirmando que había sentido “el antisemitismo” entre nosotros. Otro que tal baila. Yo respeto el dolor sufrido por el pueblo judío durante la II Guerra Mundial, pero eso no puede justificar la barbarie que están cometiendo contra el pueblo palestino.
Israel se está comportando con Palestina como lo hacían los regímenes totalitarios del siglo XX. Invasión y sometimiento con el apoyo velado (o manifiesto, para qué negarlo) de una gran superpotencia (véase EEUU) y el sostén económico que conforman las grandes fortunas de ese país (los famosos ‘lobbys’), con raíces hebreas.
Eso no es antisemitismo compañero. Eso es solidaridad con el más débil y contra la injusticia que están cometiendo ustedes. Caso aparte son los cerebros rapados que hay por ahí repartidos y que creen en una raza superior. Tontos hay en todas partes. Pero si España se muestra contraria a actuaciones como el muro de la vergüenza que han construido, a los asentamientos ilegales que siguen levantando o al asalto a la flotilla humanitaria de Gaza no es cuestión de odio al judío. Sino de Humanidad. Con mayúsculas.
Esto es harina de otro costal. Pero tenía que desahogarme.
Como decía. Los de arriba no se enteran. David Cameron dice ahora que esto es fruto de la desestructuración de la familia. Yo creo que la semilla (no el vandalismo posterior) es la respuesta ante una situación que nos lleva al borde del colapso. Salvando las distancias, es un aviso similar al que están dando ahora las farmacias en Castilla La Mancha (y que pronto darán las del resto de España, estoy seguro). El pueblo no puede seguir pagando los errores de los dirigentes ni el medio de vida que muchos han encontrado en la política. Medio de vida para ellos y para sus familiares. Porque ya estamos hartos de financiar con nuestros impuestos una serie de privilegios que recuerdan al Antiguo Régimen y a sus dos estamentos intocables.
Ahora la nobleza la representa una clase política que ha deslegitimizado el servicio en beneficio del pueblo para, en demasiadas ocasiones, hacerlo en favor propio. Afortunadamente no todos son así. Pero los privilegios transformados en sueldos vitalicios, en tarjetas VISA para gastos varios a cargo de las arcas públicas, en ‘agencias de colocación’ para cualquier puesto siguen estando a la orden del día.
Para mí, ahí radica parte del problema. Es necesario un replanteamiento del modelo de estamentos que nos gobiernan. Y por supuesto de sus ocupantes. No puede haber personas que durante décadas no se bajen de un coche oficial por el simple hecho de tener el carné de uno u otro partido político. Al final estamos creando una cultura del ‘compadreo’ que en nada beneficia al esfuerzo de muchas personas por formarse e intentar desarrollarse. Y estas generaciones, las más cualificadas de nuestra historia, ven como de poco ha servido su trabajo cuando el sistema sigue premiando al dócil con el poder. Nunca se agasajó a quien osó a ver al emperador desnudo, como en la fábula de Andersen.
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Hablaba antes de los dos estamentos privilegiados del Antiguo Régimen. Es curioso que la Iglesia sigue estando en la cúspide dos siglos después de la Revolución Francesa. Cierto es que ha perdido parte de sus privilegios, pero nadie puede negar su influencia en la vida diaria de países como el nuestro.
Ahora tenemos la visita del Papa a Madrid para reunirse con los jóvenes de todo el mundo. Partiendo de la base del respeto a quien participa en este acto, y quien lo organiza, no puedo dejar de asombrarme ante el hecho de que los organismos públicos financien con nuestros impuestos determinados aspectos de este evento. ¿Dónde está el Estado aconfesional que pregona nuestra Constitución de 1978? Al final seguimos pagando (nunca mejor dicho) los acuerdos firmados durante la Dictadura con el Vaticano, que establecían incluso una manutención anual para el clero sacada de las arcas públicas. Imagino que si el Dalai Lama u otro líder budista, por ejemplo, elige España para reunirse con sus fieles de todo el mundo también tendríamos que ofrecerle la misma atención desde el ámbito público, no?
Personalmente veo en esta visita de Ratzinger una doble vertiente que fusiona el capítulo económico y el poder anquilosado en el pasado. En primer lugar, nadie puede ocultar el beneficio económico que supondrá la visita del Papa a Madrid para su sector servicios. Eso es una buena noticia para los malos tiempos que corren. Esperemos que los peregrinos gasten algo más de lo que les incluya la organización en sus mochilas.
Por otra parte, la organización de estos fastos me abre una ventana al futuro próximo de España. Si como todo apunta, el próximo 20 N (vaya fecha has escogido José Luis) Marianillo llega al poder (“por fin” dirá él) volveremos a ver de nuevo a muchos herederos de los tecnócratas del Opus Dei y los Legionarios de Cristo en los puestos dirigentes de nuestro Gobierno. Ya pasó en los anteriores Gobiernos de Aznar (Trillo, las hermanas Loyola y Ana de Palacio…). Yo seré (o intentaré ser) respetuoso con su trabajo siempre y cuando no vulneren este aconfesionalismo de España, aunque dudo que llegue a respetarse.
Y la primera batalla la viviremos con la educación (otra vez la guerra por incluir a la religión como materia lectiva) y los derechos sociales conseguidos como el matrimonio (o la unión, llamadlo como os parezca) entre parejas del mismo sexo. Espero que demos pasos hacia adelante. Ya está bien de hacerlo hacia atrás.
Buen puente a tod@s
martes, 5 de julio de 2011
Desánimo
Corren duros tiempos para todos aquellos que siempre han visto la vida con una sonrisa. O también días fáciles para la melancolía, para que hagamos uso del tópico de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” y otros grandes clásicos a los que muchos se agarran para no afrontar la realidad o simplemente por apatía e inmovilismo ante una época incierta.
Porque, para qué vamos a engañarnos, la crisis lo envuelve todo con un halo de tristeza y penurria (con doble ‘r’). Todo. Ya sea cuando uno va a hacer la compra al supermercado de turno (mirando los precios más que nunca), cuando se encuentra con ‘fulanito’ y escucha sus penas porque se le acaba la ayuda al desempleo, o cuando se sienta en una terraza (quien puede permitírselo) a disfrutar de unas vacaciones que han pasado de ser días de vinos y rosas a un cúmulo de tedioso tiempo libre para pensar y no saber qué hacer. En el caso de muchos, estas vacaciones están durando más de la cuenta y sin ingresar un euro…
Para qué negarlo. La situación generalizada de España es de desánimo. Una vez superados los fastos del glorioso Mundial de Fútbol conseguido el pasado verano, y la alegría colectiva vivida, todos hemos vuelto a la normalidad y a mirar con cierto temor un futuro que se plantea, en muchos casos, tremendamente oscuro.
Los bancos no dan créditos. Los particulares no tienen dinero para gastar bien por miedo a la situación existente o bien porque sencillamente no tienen trabajo. Las administraciones están endeudadas hasta las cejas y hace tiempo que agotaron su libreta de dejar ‘fiado’ a sus proveedores. Y mientras tanto, estos proveedores totalmente asfixiados y sin pegar ojo porque literalmente no hay dinero para hacer frente a los pagos de salarios, impuestos varios, demás proveedores…
Hasta los funcionarios públicos han visto recortados sus salarios en pro del bien común. Sinceramente, hay quien se merecería que ese recorte fuese mucho mayor por su escasa o nula productividad, pero de esta pereza innata han sido víctimas también otros que bien merecían un aumento…
¿Hay quien duda que la situación no sea para estar desanimado? Si uno lee el periódico y ve cómo lo están pasando en Grecia o Portugal se echa a temblar de pensar que podamos llegar a extremos como esos. Incluso ahora nuestros vecinos de la Raya pretenden crear un impuesto sobre la ‘extra’ de Navidad. Y aquí, lógicamente, sigue latente el desánimo.
También pasó la efervescencia del movimiento 15 M. Digo bien lo de efervescencia. Dudo que en los próximos meses se lleguen a congregar tantísimas personas en todas las plazas de España para solicitar un cambio que, realmente, no está claramente definido, no tiene un decálogo, una hoja de ruta, un camino marcado para exigir (que no pedir, ya pasó el tiempo de las demandas) su cumplimiento por parte de la clase política. Dirigentes y partidos. Ese colectivo de personas que, en demasiadas ocasiones, ha hecho del servicio al pueblo un modo de vida y que, en muchos casos, les ha permitido hacer fortuna o simplemente disfrutar de una serie de privilegios que no habrían conseguido por su propia capacidad. Sin clientelismo.
Mi padre siempre suele decir que en este país “el listo vive del tonto y el tonto de su trabajo”. Ese sentimiento de desánimo, de ‘todo sigue igual’, de ‘eso es así’ (Compadre)… esa lenta agonía es la que está hundiendo a la generación más brillante de toda la historia de España. A los jóvenes mejor preparados, que están viendo cómo su futuro laboral pasa por marcharse al extranjero o acudir a la cita mensual del Inem. Mientras tanto, por ejemplo, la India se ha convertido en la teleoperadora del mundo, con un conglomerado de multinacionales presentes en este país, que espera convertirse en la tercera potencia económica en 2035. Y no menos interesante es el resurgir de Brasil, la potencia económica del Cono Sur y su crecimiento de la mano de un dirigente de marcada tendencia izquierdista como el ‘companheiro’ Lula.
¿Y qué hay de nuestro modelo económico? Y no es cuestión de acordarse exclusivamente de Zapatero y su lenta agonía de estos últimos años. Me refiero a la falta de planificación económica desde que dejamos atrás nuestro modelo agroeconómico de la Autarquía franquista para dar un salto hacia el país de los servicios y de la explotación de nuestros recursos turísticos. Eso fue en los años 60 del pasado siglo. Hace ya la friolera de 50 años.
Ese modelo ha cumplido una etapa y sus rendimientos no dan para cubrir la demanda de empleo de esos cuatro millones de personas (da miedo escribir esta cifra) que siguen sin tener un empleo. Pasó Franco, Suárez, Felipe, Aznar… y ninguno ha dado un giro hacia un modelo económico con vistas de futuro. Todo ha sido una política cortoplacista.
Todavía recuerdo cuando el presidente Chaves fue de visita a Finlandia para conocer cómo había sido el milagro del imperio Nokia y trasladar su experiencia a Andalucía… Poco veo de ese milagro finlandés en nuestra tierra. Y conste que lo digo con pena, sin acritud (que no sé qué es peor…).
La vieja Europa se está quedando atrás. Y España más todavía. Y los jóvenes de hoy día (universitarios o no) carecen de preparación para enfrentarse a este nuevo orden mundial en el que todo ha cambiado. Muy poco de lo que se enseña en la calle o en las Facultades sirve.
Ahora Alfredo P. Rubalcaba dice que tiene la fórmula para salir de esto. Suena a broma. Con el tiempo que han tenido para hacerlo efectivo… Y mientras tanto, Mariano Rajoy, futuro presidente de nuestro Gobierno nacional (este destino ‘casi’ inamovible sí que me provoca desánimo) sigue sin decir nada. A verlas venir. Sólo a contemplar la caída libre de este Gobierno que ilusionó por sus profundas y necesarias reformas sociales pero que no ha podido frenar la sangría del desempleo en un país que vio al ladrillo como a su nuevo Vellocino de Oro, al que todos adoraron y del que hoy todos reniegan.
¿Y ahora qué?
Perdonen mi pesimismo y desánimo. Pero yo esto lo veo ‘mu’ negro.
PD.- Perdón a todos los que alguna vez habéis leido este humilde blog por la tardanza en un nuevo post. Espero seguir añadiendo entradas próximamente y, sobre todo, espero que sigáis enviándome vuestros comentarios. Gracias : )
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